Instrucciones para tejer un gato.
En primer lugar, el tejedor debe definir la textura que tomará el animal. Encontraremos, pues, que el gato siempre es de lana, pero la textura de su pelaje está irremediablemente enlazada a la elaboración de los puntos, la precisión de las vueltas con el hilo, y, por supuesto, la experticia del tejedor.
Recomiéndase empezar el tejido por la boca, teniendo cuidado de diseñar un elaborado juego de piezas dentales, lo cual permitirá al gato comer y distraerse; de este modo, el tejedor podrá seguir libremente su diseño elaborando la cabeza, las orejas, el cuello y, sobre todo, tomarse el tiempo necesario para tejer el cuerpo, el cual requerirá varios puntos y mucha paciencia.
A esta altura las patas del felino empezarán a tomar forma y el trabajo deberá ser cada vez más fino, con una complicada terminación en estrella al final de cada una de las cuatro patas. La adición de almohadillas en la parte inferior de las patas es un factor fundamental que habrá que recordar antes de finalizar la prenda.
Al contrario de lo que se cree, el componente estético más importante del gato no está en el cuerpo, sino en la cola. Una cola gruesa y elaborada da cuenta del esmero del artista y de su pericia para hipnotizar al gato durante la creación del mismo; una cola débil evidencia el cansancio del artesano, quien posiblemente remató la pieza con puntadas apuradas. La cumbre del desprestigio: una cola de gato con hilachas sueltas, aceptables solo para vestir sobre los tejados. IMPENSABLE UN GATO SIN COLA; habráse visto alguna vez un suéter sin una manga?
Habiendo finalizado la cola, la puntada final está en la elaboración de las uñas. Estas, ya no de lana sino de mármol, marfil o calcio, deberán ser incrustadas entre sobre almohadillas que hemos denominado huellas, justo después de la terminación en estrella de cada una de las patas. Cuenta la leyenda que la tradición consiste en incrustar en las patas las puntas de las agujas que sirvieron para la elaboración del gato, permitiendo así al propio gato reparar su cola cuando esta se enrede en el telar de un tejado vecino, donde irá a parar irremediablemente en busca de una prenda similar de nombre gata.
Julián Espinosa
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